Escenarios futuros para la infraestructura vial colombiana: señales que el sector ya emite y nadie está sistematizando

Un sector clave sin visión de largo plazo

La infraestructura vial colombiana acumula señales de transformación que rara vez se articulan dentro de un ejercicio formal de escenarios futuros: el rezago en mantenimiento preventivo, la presión creciente del cambio climático sobre las vías terciarias, la irrupción de nuevas tecnologías de pavimentación y la dependencia de ciclos políticos de cuatro años que fragmentan la planificación de proyectos que deberían pensarse a veinte o treinta años.

Según el Departamento Nacional de Planeación (DNP), más del 60 por ciento de la red vial terciaria del país se encuentra en condiciones deficientes o muy deficientes, una realidad que no es nueva pero que tampoco ha sido objeto de un análisis prospectivo sistemático que oriente decisiones de inversión con horizonte de largo plazo.

Por qué los escenarios futuros son urgentes en este sector

La construcción de escenarios futuros en infraestructura no es un ejercicio académico menor: es la herramienta que permite a los tomadores de decisiones anticipar disrupciones, evaluar inversiones bajo incertidumbre y distribuir recursos públicos con criterios de sostenibilidad.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha documentado que los países de América Latina pierden entre uno y tres puntos porcentuales de crecimiento económico anual debido a brechas en infraestructura, y que la falta de planificación de largo plazo es uno de los factores explicativos centrales de esa pérdida.

En el caso colombiano, la topografía accidentada, la concentración de la red en corredores primarios y la desconexión crónica de los municipios rurales configuran un escenario base que, sin intervención prospectiva, se deteriorará progresivamente hacia 2035 y 2050, especialmente bajo condiciones de mayor variabilidad climática.

Las cuatro variables críticas que los escenarios deben incorporar

Un ejercicio riguroso de escenarios futuros para la infraestructura vial colombiana debería articular al menos cuatro variables críticas que hoy operan de forma desconectada en la política pública.

  • Cambio climático y eventos extremos: el aumento en la frecuencia de deslizamientos, inundaciones y sequías está erosionando físicamente la red vial a un ritmo que supera la capacidad de respuesta institucional, según datos del IDEAM y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
  • Transición hacia movilidad eléctrica y autónoma: la electrificación del transporte de carga y pasajeros impondrá nuevas exigencias sobre la infraestructura, desde la instalación de puntos de recarga hasta la habilitación de corredores para vehículos de conducción autónoma.
  • Financiamiento y sostenibilidad fiscal: los modelos de asociación público-privada (APP) que han financiado las concesiones de cuarta generación (4G) enfrentan presiones de renegociación y desequilibrios fiscales que obligan a pensar en esquemas alternativos de financiamiento a largo plazo.
  • Conectividad rural y equidad territorial: la brecha entre la red primaria y la red terciaria no es solo técnica sino política, y cualquier escenario futuro que ignore esta dimensión reproducirá las asimetrías históricas que han excluido a regiones enteras del desarrollo económico.

Metodologías disponibles y cómo aplicarlas

La construcción de escenarios futuros para este sector puede apoyarse en metodologías ya probadas en otros contextos: el método de ejes de Schwartz para identificar las dos variables más inciertas y de mayor impacto, el análisis morfológico para combinar estados posibles de cada variable, y el método Delphi para consultar a expertos en ingeniería, economía del transporte, gestión del riesgo y política pública.

El Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia ha desarrollado capacidades en este tipo de ejercicios aplicados a la planeación territorial, y su articulación con el DNP podría generar insumos técnicos de alta calidad para los planes de desarrollo departamental y nacional.

Una práctica internacional de referencia es la utilizada por el Ministerio de Infraestructura de los Países Bajos, que construye escenarios de largo plazo cada cinco años con participación multiactor y los integra directamente en los presupuestos de inversión.

Lo que falta: institucionalidad para sostener el ejercicio

El mayor obstáculo para que los escenarios futuros influyan realmente en la política vial colombiana no es metodológico sino institucional: no existe una unidad permanente de prospectiva dentro del Ministerio de Transporte ni del Instituto Nacional de Vías (INVÍAS) que le dé continuidad a estos ejercicios más allá de los cambios de gobierno.

La creación de una unidad de inteligencia estratégica sectorial, articulada con el Sistema Nacional de Planeación y con las oficinas de prospectiva de los departamentos más dinámicos como Antioquia, Valle del Cauca y Cundinamarca, podría ser el primer paso para que los escenarios futuros dejen de ser documentos de consultoría y se conviertan en instrumentos de gobernanza real.

Sin esa institucionalidad, el país seguirá respondiendo a la infraestructura con lógica reactiva, invirtiendo después de los desastres en lugar de anticiparlos, y tomando decisiones de largo plazo con horizontes de planificación de cuatro años.

Fuentes

  • Departamento Nacional de Planeación (DNP) – Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026: Colombia Potencia Mundial de la Vida, 2022
  • Banco Interamericano de Desarrollo (BID) – Construir Oportunidades: Infraestructura para el Desarrollo en América Latina y el Caribe, 2023
  • IDEAM – Informe del Estado del Medio Ambiente y los Recursos Naturales Renovables de Colombia, 2023
  • Universidad Nacional de Colombia – Instituto de Estudios Urbanos, Documentos de trabajo sobre planeación territorial y movilidad, 2024
  • CEPAL – Inversión en infraestructura en América Latina: brechas, desafíos y perspectivas, 2022