En un consultorio de Bogotá, dos pacientes con la misma enfermedad reciben prescripciones completamente diferentes. Ambos padecen depresión mayor, pero identificar las variantes genéticas permite saber si una persona es más propensa a desarrollar ciertas enfermedades o si responderá mejor a determinados medicamentos. Estos estudios mejoran la precisión en los diagnósticos y optimizan los tratamientos. Lo que antes se consideraba intuición médica, hoy tiene base científica: la farmacogenómica.
En 2026, la reducción del costo de la secuenciación genómica ha democratizado el acceso a esta tecnología. Secuenciar el genoma completo de un individuo cuesta hoy menos de 500 dólares, frente a los 3 mil millones de dólares que costó el primer proyecto del Genoma Humano en el año 2000. Esta transformación económica está convirtiendo a Colombia en un laboratorio de medicina personalizada.
El ADN como hoja de ruta terapéutica
Solo entre el 30 % y 60 % de los pacientes tienen una respuesta común a las terapias con medicamentos. Esta variabilidad, que durante décadas frustró a médicos y pacientes, ahora se explica a través del análisis genético. La superfamilia de las enzimas del citocromo P450 (CYP) es uno de los principales blancos de estudio de la farmacogenómica. Estas enzimas son responsables del 75 % al 80 % de la fase I del metabolismo y del 75 % al 80 % del aclaramiento de diferentes fármacos utilizados en la clínica.
En Colombia, esta revolución silenciosa está ocurriendo en centros especializados. Bogotá inauguró su primer laboratorio distrital de genómica, llamado OmiMed, enfocado en ciencias ómicas y medicina personalizada. Este nuevo centro representa una apuesta por la investigación avanzada en genética aplicada al diagnóstico y tratamiento de enfermedades crónicas como el cáncer, la diabetes y trastornos neurodegenerativos.
Del ensayo y error a la precisión molecular
A menudo se escucha que el Cannabis medicinal es una terapia de «ensayo y error». Durante años, la narrativa principal ha sido que cada organismo es un mundo y que la única forma de encontrar el alivio es probando diferentes dosis hasta dar con la tecla. Sin embargo, al entrar de lleno en 2026, esa idea está empezando a quedar obsoleta.
La farmacogenómica no solo se aplica a medicamentos tradicionales. Muchas variantes genéticas contribuyen a las diferencias en la respuesta a los fármacos, destacando el avance de la farmacogenómica y la llamada «obesidad de precisión». Los nuevos tratamientos para obesidad, como los análogos de GLP-1, demuestran cómo la genética determina la efectividad terapéutica.
Colombia construye su infraestructura genómica
El país no es solo espectador de esta transformación. El proyecto apunta a mapear el mapa genético de la población del país para poder predecir y tratar predisposiciones a nivel regional en Colombia. Esta iniciativa, anteriormente conocida como «Genoma humano colombiano», posiciona al país como pionero regional en medicina de precisión.
Hasta hace poco, muchos de estos análisis debían enviarse al exterior; ahora, gracias a esta infraestructura pública, estarán disponibles en Bogotá. Laboratorios privados también se suman: empresas como Bioarray, Gencell y Genmedis-Tech ofrecen análisis farmacogenéticos que permiten la selección del tratamiento más preciso para cada paciente, mejorando notablemente la respuesta y el porcentaje de supervivencia.
Desafíos de implementación
La transición hacia la medicina personalizada no está exenta de obstáculos. Los altos costos en los insumos reactivos, equipos y personal experto, además del limitado número de laboratorios, representan complicaciones importantes para la aplicación de este tipo de tecnología. También persisten desafíos éticos: En Colombia falta una regulación específica en esta área, lo que expone a una serie de riesgos bioéticos y jurídicos a los participantes e investigadores.
La mayoría de las bases de datos genómicas utilizadas para entrenar algoritmos de IA tienen una sobrerrepresentación de población caucásica, lo que puede comprometer la precisión de las predicciones y los tratamientos en personas de otros grupos étnicos. Esta limitación hace aún más valiosa la construcción de bases de datos genéticas propias.
El futuro inmediato
La FDA ha acogido la validación y aprobación de biomarcadores farmacogenéticos para ser utilizados en la práctica clínica. A la fecha se sugieren 178 biomarcadores, incluyendo la información necesaria para hacer uso de éstos con el fin de realizar un ajuste de concentraciones de medicamentos.
Colombia está construyendo las bases para que cada prescripción médica tenga sustento genético. La investigación y desarrollo de la Farmacogenómica permitirá avanzar en la individualización de tratamientos, minimizando los efectos secundarios, ajustando las dosis para una respuesta terapéutica adecuada y optimizando costos a nivel de un sistema de salud.
La medicina del futuro no será solo personalizada: será genéticamente informada. En Colombia, ese futuro ya comenzó.
Fuentes
- Instituto Distrital de Ciencia, Biotecnología e Innovación en Salud (IDCBIS) – Inauguración Laboratorio de Genómica, 2025
- Universidad de Antioquia, Facultad de Medicina – Jornadas de Ciencias Ómicas en Medicina, 2026
- Clinical Pharmacogenetics Implementation Consortium (CPIC) – Guías de implementación clínica
- Food and Drug Administration (FDA) – Biomarcadores farmacogenéticos aprobados, 2026
- Revista Colombiana de Psiquiatría – Lineamientos bioéticos farmacogenómicos en Colombia