Universidades sin relevo generacional: lo que los estudios de futuro advierten sobre la crisis silenciosa de la educación superior

Mientras los debates sobre la calidad educativa suelen concentrarse en cobertura y financiamiento, los estudios de futuro están identificando una señal que todavía no ha alcanzado la agenda pública con la urgencia que merece: el envejecimiento progresivo de la planta docente universitaria y la ausencia de una política sistemática de relevo generacional en las instituciones de educación superior del país.

Una señal débil que se está volviendo fuerte

Los estudios de futuro distinguen entre señales débiles —indicios tempranos de cambio que el presente apenas registra— y señales fuertes, aquellas que ya configuran tendencias estructurales difíciles de revertir sin intervención anticipada.

El perfil etario del profesorado universitario colombiano está cruzando ese umbral: según datos del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES), una proporción significativa de los docentes de planta en universidades públicas tiene más de 50 años, y los procesos de vinculación de nuevos profesores de tiempo completo han sido lentos, fragmentados y subordinados a restricciones presupuestales de corto plazo.

El Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico de la Universidad de los Andes ha señalado que la inestabilidad en la financiación del sistema universitario público genera ciclos de congelamiento de cargos que, acumulados en el tiempo, producen brechas generacionales en los equipos académicos.

Lo que los estudios de futuro ya proyectan para 2035

Si se mantienen las tendencias actuales, varios programas académicos —especialmente en ciencias básicas, ingeniería y humanidades en universidades regionales— podrían enfrentar simultáneamente jubilaciones masivas y escasez de candidatos doctorales dispuestos a incorporarse a la carrera docente pública, cuyas condiciones salariales y de estabilidad resultan poco competitivas frente al mercado privado y a las opciones de trabajo en el exterior.

La OCDE, en sus revisiones de políticas de educación terciaria para América Latina, ha advertido que los países que no diseñan estrategias anticipadas de renovación del profesorado corren el riesgo de perder masa crítica en áreas disciplinares estratégicas justo cuando la economía del conocimiento demanda más capacidad investigativa instalada en las instituciones.

Este escenario no es inevitable, pero sí probable si los estudios de futuro no se incorporan de forma sistemática en la planeación del talento académico universitario.

Metodologías disponibles que las universidades colombianas aún no usan con regularidad

Herramientas como el análisis de cohortes docentes, la matriz de reemplazo de competencias y los modelos de simulación de planta académica permiten proyectar, con horizontes de diez a quince años, las brechas de capacidad que una institución enfrentará según diferentes escenarios de jubilación, retención y contratación.

El Departamento Nacional de Planeación (DNP), en su marco metodológico de prospectiva institucional, ha reconocido la necesidad de que las entidades públicas —incluidas las universidades— incorporen herramientas de anticipación en sus planes estratégicos de desarrollo humano.

Sin embargo, en la práctica, pocas universidades colombianas han adoptado estos enfoques de manera formal.

  • La mayoría reemplaza docentes por necesidad reactiva, no por planificación anticipada.
  • Los concursos de méritos se abren cuando el cargo ya quedó vacante, no cuando la señal de jubilación empieza a ser visible.
  • La formación doctoral de relevo —financiada con becas institucionales— es una práctica marginal y no una política sostenida.

El caso de las universidades regionales como zona de mayor vulnerabilidad

Los estudios de futuro aplicados al territorio muestran que la presión será desigual: las universidades públicas ubicadas en departamentos como Chocó, Vaupés, La Guajira y Putumayo tienen planteles docentes más pequeños, menor capacidad de atracción de candidatos con doctorado y restricciones fiscales más severas, lo que las convierte en los nodos más frágiles del sistema ante una crisis de relevo no planificada.

La CEPAL ha documentado cómo la concentración del capital humano calificado en las ciudades principales de los países latinoamericanos profundiza las brechas territoriales de innovación y productividad.

Anticipar ese proceso —no solo describirlo cuando ya ocurrió— es precisamente el valor diferencial que los estudios de futuro pueden aportar a la política universitaria del país.

Qué podría cambiar con una agenda anticipatoria clara

Una política de relevo generacional basada en evidencia prospectiva implicaría, al menos, tres movimientos simultáneos: mapear sistemáticamente el perfil etario y la proyección de retiros en todas las instituciones de educación superior pública, establecer programas de formación doctoral con compromisos de vinculación institucional, y crear mecanismos de transferencia de conocimiento entre generaciones dentro de los departamentos académicos antes de que la pérdida de memoria institucional sea irreversible.

El Ministerio de Educación Nacional tiene los datos para iniciar ese proceso, pero los estudios de futuro todavía no han logrado convertir esa información en una agenda de anticipación con peso político suficiente.

Fuentes

  • OCDE – Política de Educación Terciaria en América Latina: Tendencias y Desafíos, 2023
  • CEPAL – Brechas territoriales en capital humano calificado en América Latina, 2022
  • Departamento Nacional de Planeación (DNP) – Guía Metodológica de Prospectiva Institucional, 2021
  • Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES) – Estadísticas de Docentes en Educación Superior, 2024
  • Universidad de los Andes, CEDE – Financiamiento y capacidad institucional en universidades públicas colombianas, 2022