Turismo regenerativo en Colombia: señales que la previsión estratégica ya puede leer antes de que el destino colapse

Un sector que crece sin mapa de largo plazo

El turismo colombiano acumula cifras récord desde 2023, pero pocas organizaciones del sector han adoptado la previsión estratégica como herramienta sistemática para anticipar los puntos de quiebre que esa expansión puede generar en los territorios más visitados.

Según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, Colombia superó los 4,5 millones de visitantes internacionales en 2024, y destinos como Cartagena, el Eje Cafetero y la Sierra Nevada de Santa Marta absorben la mayor parte de esa demanda, frecuentemente sin planes de ordenamiento turístico actualizados ni mecanismos de anticipación de riesgos.

La previsión estratégica no consiste en adivinar el futuro, sino en construir escenarios plausibles a partir de señales débiles identificables hoy: saturación de ecosistemas costeros, conflictos por uso del suelo entre comunidades locales y operadores privados, deterioro de la imagen de destino y presión sobre sistemas de agua en municipios con baja capacidad institucional.

Señales débiles que la previsión estratégica debería estar procesando

Los estudios del PNUMA sobre turismo y biodiversidad en América Latina identifican tres patrones recurrentes que anteceden el colapso de un destino: sobreoferta de alojamiento sin regulación, pérdida de autenticidad cultural percibida por el visitante de mayor gasto y degradación progresiva de los atractivos naturales que originalmente generaron la demanda.

En Colombia, estas señales ya son legibles en algunos territorios clave, aunque raramente se cruzan con ejercicios de escenarios prospectivos en los planes de desarrollo municipal.

El BID ha documentado experiencias en destinos latinoamericanos donde la anticipación temprana —mediante metodologías como el análisis de tendencias STEEP o los talleres Delphi con actores territoriales— permitió redistribuir flujos turísticos, reducir la estacionalidad extrema y fortalecer la gobernanza local antes de que los conflictos sociales se volvieran irresolubles.

Turismo regenerativo como horizonte de escenarios

El turismo regenerativo, a diferencia del turismo sostenible convencional, no se limita a minimizar daños, sino que propone que la actividad turística deje el territorio en mejor estado del que encontró, restaurando ecosistemas, fortaleciendo economías comunitarias y ampliando la capacidad institucional local.

Este enfoque es precisamente el tipo de horizonte normativo que la previsión estratégica necesita para orientar sus escenarios: no se trata solo de proyectar tendencias, sino de construir futuros deseables y trabajar hacia atrás para identificar las decisiones que hoy los hacen posibles o imposibles.

CEPAL ha señalado que los destinos de naturaleza en América Latina que han logrado transitar hacia modelos regenerativos comparten un rasgo común: contaron con procesos participativos de largo plazo que involucraron a comunidades, autoridades ambientales y operadores privados en la construcción de escenarios compartidos, no en la simple consulta de planes ya elaborados.

Lo que los municipios y ProColombia aún no están haciendo

La mayoría de los planes de competitividad turística en Colombia se elaboran con horizonte de cuatro años, alineados al período de gobierno local, lo que estructuralmente impide incorporar la previsión estratégica con el horizonte mínimo de diez a quince años que requiere la toma de decisiones en infraestructura, ordenamiento territorial y formación de capital humano.

ProColombia dispone de inteligencia de mercados de alta calidad sobre tendencias de demanda internacional, pero esa información rara vez se integra con análisis de capacidad de carga territorial ni con ejercicios de escenarios que involucren a las autoridades ambientales regionales y a las comunidades que habitan los destinos.

Una arquitectura de gobernanza anticipatoria para el turismo colombiano requeriría, al menos, tres componentes articulados: un sistema de monitoreo de señales débiles en destinos prioritarios, metodologías de construcción de escenarios con participación multinivel, y mecanismos de actualización continua que no dependan de los ciclos electorales.

Una ventana que puede cerrarse rápido

Colombia tiene una ventana estratégica que no todos los países conservan: destinos naturales y culturales que aún no han alcanzado su punto de saturación, comunidades con arraigo territorial fuerte y una biodiversidad sin equivalente en el mundo.

Pero esa ventana tiene fecha de vencimiento implícita, y la previsión estratégica existe precisamente para hacer visible ese límite antes de que se vuelva irreversible.

Los directivos del sector turístico, los funcionarios de planeación territorial y los investigadores de las universidades colombianas tienen hoy suficientes herramientas metodológicas y suficiente evidencia comparada para construir los escenarios que el país necesita, solo hace falta la voluntad institucional de hacerlo con la anticipación suficiente.

Fuentes

  • Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia – Informe de turismo receptivo, 2024
  • PNUMA – Turismo sostenible y biodiversidad en América Latina y el Caribe, 2022
  • BID – Destinos turísticos resilientes: gobernanza y anticipación en América Latina, 2023
  • CEPAL – Turismo, territorio y desarrollo en América Latina, 2021
  • DNP – Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026: Colombia Potencia Mundial de la Vida